José María Arguedas

José María Arguedas Altamirano, es un conocido escritor peruano que desde niño tuvo una vida un tanto difícil y complicada, esto se debe a que, fue huérfano de madre y su madrastra mostraba un desprecio bastante evidente. Tanto así que en una oportunidad lo mando a dormir con los indígenas, sin embargo, fue tiempo después que su padre decide internarlo en un colegio de Ica, y de esta manera alejarlo por completo de la vida que conocía.

Sus inicios

José María nació el 18 de enero de 1911 en Andahuaylas, departamento de Apurímac. Su padre era un rico terrateniente de la zona, el cual luego de haber quedado viudo decide casarse con una hacendada millonaria.

Su infancia estuvo marcada por el desprecio que su madrastra le tenía, este fue tanto que, para 1926, su padre decide internarlo en un colegio de Ica. Toda su infancia tuvo el amor, cariño y afecto por parte de los indígenas que eran los criados de su padre en la hacienda.

Sin duda alguna, para José María fue un golpe muy duro alejarse de todo aquello que conocía y a lo que estaba acostumbrado, pero para ese momento no tenía ninguna otra alternativa, solo aceptar lo que su padre había decidido.

Su vida en Lima

Cinco años más tarde, en 1931 Arguedas se traslada a Lima. Su visita a la capital del territorio peruano solo tenía un único fin, el cual se basaba en ingresar a la Universidad Mayor de San Marcos.

Desde joven, José María mostró un interés incesante y una clara vocación por la literatura y los versos, por eso, había decidido inscribirse en la universidad y estudiar letras. Sin embargo, sus planes y sueños se vieron truncados, ya que, al año siguiente su padre murió y el apoyo económico que recibía se había terminado.

Por eso, Arguedas decide comenzar a trabajar en una oficina de correos desempeñando funciones de auxiliar de administración de correos, era el único sustento que tendría para poder sobrevivir.

Los versos y las letras nunca lo abandonaron, así como tampoco la inspiración. Es así que en 1935 inicia su vida literaria con “agua” su primer libro de cuentos. Pero, eso no es todo, al año siguiente junto con Alberto Tauro del Pino y Augusto Tamayo Vargas; así como otros grandes de la época funda la revista palabra. En ella dejan muy claro lo que pensaban, así como sus inclinaciones ideológicas.

Los años de juventud

1937 fue un año de cambios y problemas para José María, primero porque fue encarcelado por formar parte de una intervención de una marcha antifascista que se llevó a cabo en la universidad. En segundo lugar, porque tal participación le costó dos años de cárcel.

Es así que, para 1939 es que logra su licenciatura en letras, lo que le permite o le abre las puertas al mundo de la docencia. Por ese tiempo, se compromete y hace una pequeña celebración para contraer matrimonio con Cecilia Bustamante.

Luego, es invitado a formar parte de un congreso indigenista en México, el escritor queda encantado con la ciudad. Factor determinante para quedarse en este país durante dos años.

La vida profesional

Para 1941 ya se encontraba de nuevo en su querida patria, de hecho, estaba a punto de comenzar su trabajo en el ministerio de Educación. José María había decidido aceptar esta oferta porque quería realizar distintas reformas, especialmente en el ámbito de la educación secundaria.

A partir de allí su vida profesional tomó un cambio excelente, primero porque durante los siguientes años publicó distintas novelas, como “Yawar fiesta” y “diamantes y perdernales” pero su vida profesional no se basa en eso, ya que fue nombrado como el director de la sección de folclore y bellas artes del ministerio.

Luego, cuando culminó sus estudios de antropología, la universidad lo incluyó como docente oficialmente. Además, fue nombrado director del Instituto de Estudios Etnológicos.

En su primer viaje a Europa, viaja a España y Francia, vale aclarar que, este viaje fue financiado por la UNESCO, ya que José María iba a realizar distintas evaluaciones en el lugar.

Premios y honores

La musa de la inspiración nunca lo abandonó, por eso cuando escribió su novela autobiográfica titulada Los ríos profundos se ganó su primer premio, y nada más que el “Ricardo Palma” Pero eso no es todo, con su obra el sexto, logro ganar por segunda vez tal premio.

Años más tarde es nombrado como el catedrático de la facultad de letras de la Universidad de San Marcos, al mismo tiempo que desempeñaba por primera vez y se estrenaba como director de la Casa de la Cultura de Perú.

Tiempo después renuncia a este cargo, y es nombrado como el director del Museo Nacional de Historia. Por este tiempo sucedieron dos cosas vitales en su vida, la primera es que escribió su obra más importante, denominada “Todas las sangres” mientras que la segunda fue que se divorció de su esposa, para casarse de nuevo con Sybila Arredondo.

María Arguedas y la depresión

Jose María parecía tener una vida buena y tranquila, así como feliz. Sin embargo, en dos ocasiones intentó suicidarse y estas acciones hicieron que se aislara más del mundo, especialmente de sus amigos.

Su vida profesional también cambió, ya que cuando se encontraba sumido en la depresión, decidió renunciar a todos los cargos públicos. Arguedas buscó ayuda, la cual encontró en una psiquiatra chilena, quien se encargó de tratarlo y de animarlo a seguir escribiendo.

Su inspiración nunca lo abandonó, pero había algo en él que no lo dejaba vivir con la misma alegría que lo hacía. Por eso, aquel fatídico 28 de noviembre de 1969, luego de renunciar a sus clases en la Universidad de San Marcos y en la Universidad Agraria, se dispara en la cabeza.

Su muerte conmocionó a toda la sociedad, especialmente a los indígenas, quienes sentían que tenían una conexión aún mayor con Arguedas porque siempre los tomaba en cuenta para todas sus obras. El legado que este escritor dejó es de suma importancia, y por eso hasta el día de hoy se le recuerda.

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